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Radiografías: qué debes saber antes, durante y después del estudio

Una guía sobre preparación, seguridad, embarazo, objetos metálicos y resultados.
Geovanis Vergara y Elena Meléndez revisando una radiografía de tórax en el servicio de rayos X

La radiografía es una herramienta de imágenes diagnósticas que utiliza una cantidad controlada de radiación ionizante para observar estructuras internas. Es especialmente útil para evaluar huesos, articulaciones, tórax y algunas alteraciones abdominales. El estudio suele ser rápido y no produce dolor; la parte más exigente puede ser adoptar una posición determinada o permanecer inmóvil durante unos segundos.

Por qué se solicita una radiografía

Una radiografía puede apoyar la búsqueda de fracturas, luxaciones, cambios articulares, alteraciones pulmonares, cuerpos extraños o ciertas complicaciones. La imagen no reemplaza la valoración médica. El resultado se interpreta junto con los síntomas, el examen físico, los antecedentes y, cuando corresponde, otras pruebas. Por eso dos personas con una radiografía parecida pueden requerir conductas diferentes.

Preparación habitual

La mayoría de las radiografías simples no requieren ayuno. Lleva la orden médica, documento de identidad y estudios previos si fueron solicitados. Usa ropa cómoda. Según la zona, el personal puede pedirte retirar joyas, gafas, broches, cinturones, monedas, llaves, prótesis removibles u otros objetos que produzcan sombras. No retires dispositivos médicos permanentes; informa cuáles utilizas.

Algunas exploraciones con medios de contraste tienen preparaciones y riesgos diferentes. Si tu orden menciona contraste, confirma con anticipación si necesitas ayuno, exámenes de función renal o información sobre alergias. No asumas que todas las “placas” se realizan de la misma manera.

Embarazo o posibilidad de embarazo

Informa antes del estudio si estás embarazada, tienes retraso menstrual o existe posibilidad de embarazo. Este aviso no significa que toda radiografía esté prohibida. El equipo valorará la zona, la urgencia, la dosis y las medidas de protección. Cuando el beneficio clínico supera el riesgo, una imagen necesaria puede realizarse con criterios de optimización. La decisión debe ser individual y no conviene omitir información por temor.

Qué ocurre durante el estudio

El tecnólogo o profesional te indicará dónde ubicarte y cómo colocar la parte del cuerpo. Puede pedirte contener la respiración brevemente para evitar movimiento, especialmente en una radiografía de tórax. En ocasiones se requieren varias proyecciones, porque cada ángulo muestra información diferente. Si una postura produce dolor intenso, comunícalo; el personal buscará una alternativa segura cuando sea posible.

Los acompañantes permanecen fuera de la sala salvo que su presencia sea indispensable. Si deben ayudar, recibirán instrucciones de protección. Los niños pueden necesitar apoyo para permanecer quietos. Explicarles antes que el equipo toma una “foto por dentro” y que deben quedarse como una estatua unos segundos suele reducir la ansiedad.

Radiación y seguridad

La radiación ionizante requiere uso responsable. Los servicios aplican el principio de obtener la información necesaria con la menor exposición razonable. No existe ventaja en repetir imágenes sin indicación. Llevar estudios anteriores puede evitar duplicaciones y ayudar a comparar cambios. Sin embargo, rechazar una radiografía necesaria también puede retrasar un diagnóstico. La conversación correcta no es “radiación sí o no”, sino cuál es el beneficio esperado, qué alternativa existe y cómo se controla la exposición.

Después de la radiografía

Una radiografía simple no deja radiación en el cuerpo y, por lo general, permite retomar las actividades habituales. Si el examen utilizó contraste, sigue las instrucciones específicas recibidas. Pregunta cómo y cuándo se entrega el resultado. La imagen y el informe deben ser revisados por el profesional tratante, quien los relacionará con el motivo de la consulta.

Errores frecuentes que conviene evitar

No llegues sin la orden cuando sea necesaria, no ocultes una posibilidad de embarazo y no interpretes una fotografía del resultado en el teléfono sin informe ni contexto. Tampoco atribuyas todo el dolor a un hallazgo radiológico: algunos cambios son antiguos o no explican los síntomas. A la inversa, una imagen inicial normal no descarta todas las lesiones; si el dolor, la inflamación o la dificultad respiratoria empeoran, debes regresar a valoración.

Radiografías en una urgencia

Después de una caída, golpe o accidente de tránsito, el equipo decide si la radiografía es pertinente según el mecanismo de lesión, el dolor, la movilidad, el examen neurológico y otros hallazgos. Primero se atienden los riesgos vitales. La imagen es una parte del proceso, no la atención completa. Lleva la información del evento y de la cobertura si está disponible, sin retrasar la búsqueda de ayuda cuando existe una urgencia.

Fuentes consultadas: MedlinePlus, Rayos X; RadiologyInfo, seguridad y preparación para estudios radiológicos. Consulta editorial: agosto de 2026.

Información educativa: este contenido no reemplaza una valoración médica. Ante signos de alarma o deterioro, acude a urgencias.